Hábitos para mejorar tu inteligencia emocional

Hábitos para mejorar tu Inteligencia Emocional

El concepto de inteligencia emocional, desarrollado por Daniel Goleman en su libro «La Inteligencia Emocional» ha revolucionado inclusive la forma en la que nos desenvolvemos en la vida misma.

Un tema que ha generado diversas polémicas en la comunidad científica alrededor de la concepción de inteligencia y de su origen, y si esta puede derivarse en muchas o es un todo.

Pues más allá de discusiones, lo que si es cierto es que debemos hablar del concepto de inteligencia como una capacidad cognitiva que afecta o influye en el desempeño de las tareas y actividades que realizamos.

Así pues, podemos hablar de la inteligencia emocional como la capacidad que permite al ser humano identificar sus emociones, sentimientos y sensaciones y que le da control sobre éstos.

Este es un concepto que puede aplicarse a cualquier ámbito y desarrollar esta capacidad va a repercutir con un salto en nuestra calidad de vida. A nivel salud, social, laboral y cotidiano podemos ver los resultados en una mejor recepción de problemas y situaciones adversas o en el aprovechamiento de las oportunidades que se presenten si aplicamos estos 5 hábitos que nos permitirán mejorar nuestra inteligencia emocional.

Hábitos para mejorar tu inteligencia emocional

Canta el tono de tu alarma al despertar

Inicia con ritmo el día. Pon tu canción favorita de alarma. Apenas escuches por primera vez la melodía deja que tu cerebro siga la pista y letra de la canción y cántala.

Si te lo puedes permitir, báilala. No dejes que de entrada el día se amargue. Esto ayudará a tener una predisposición positiva a las noticias malas o escenarios hostiles que se te pueden presentar durante el día. No sufras tu alarma, empieza a disfrutarla.

Agradece tu primera comida del día

Seas creyente o no. Practiques la religión que practiques. Al ver tu primera comida piensa en todas las manos que ayudaron a que ese alimento esté frente a ti, y agradece a Dios, a la vida, a la naturaleza, al destino o inclusive a ti mismo por poder disfrutar e iniciar el día con algo que comer.

Recuerda que sin necesidad de recurrir a estadísticas, hay mucha gente que no se puede dar el lujo que te estás dando en ese momento.

Convéncete de que absolutamente todo pasa

Ante cualquier eventualidad que se presente, ten en cuenta que eso que ahora mismo estás padeciendo o disfrutando va a ser cosa del pasado. Las soluciones vendrán por un camino fácil o difícil pero siempre van a estar ahí, a la orden del día.

No excedas la alegría por algún beneficio que estés disfrutando, esto te permitirá estar alerta y a seguir trabajando día a día en mantenerlo y extenderlo sin embriagarte de ‘felicidad’

No tomes decisiones si estás emocionado

Puedes estar muy feliz, muy enojado, muy triste o muy confundido. El caso es que si ese ‘muy’ está presente, no es la hora de tomar decisiones. Deja que tu cerebro se haga cargo y que tus emociones se aplaquen.

Más adelante, con más calma, buenos análisis y planteamiento de estrategias, tus decisiones serán distintas a las que hubieras tomado en los momentos de excitación.

Haz un balance al final del día

Cada experiencia que vives, es un aprendizaje más para tu cotidianidad. Pon en una balanza las actividades, los encuentros y acciones que realizaste durante el día y contrástalas con tu forma de sentirte realizándolas y como reaccionaste con el desarrollo de las mismas. Todo suma.

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