Cómo vencer la pereza

Cómo vencer la pereza: 7 claves poderosas

La pereza tiene muchos nombres: desidia, desmotivación, ociosidad o parálisis. Puede que tu problema ni siquiera sea que eres perezoso en sí, sino que a veces te sientes tan abrumado todo lo que tienes que hacer que te bloqueas y no avanzas. También puede ser falta de interés por determinada actividad.

Sea lo que sea lo que la causa, el resultado siempre es el mismo: incapacidad para movernos y hacer las cosas que tenemos que hacer. Si solo esto fuera pues no importaría; sin embargo, este comportamiento tiene consecuencias directas sobre nuestra calidad de vida y lo peor es que después ese sentimiento de culpa que afecta nuestra autoestima y nos genera remordimiento.

Quiero decirte que vencer la pereza es más sencillo de lo que parece y que un poco de optimismo y siguiendo las siguientes lo vas a lograr. Toma la decisión de hacerlo y no retrocedas ni para coger impulso.

¿Cómo vencer la pereza?

El señor Todd McElroy, profesor de psicología de la universidad de florida realizó en el 2017 un estudio y concluyó algo bien interesante.

Según su trabajo hay una estrecha relación entre pereza y alta inteligencia. Pero dicha relación no se traduce en determinación y mucho menos en deseo de hacer las cosas.

La pereza puede tener muchas causas y a veces ignoramos el hecho de que algo más anda mal, por ejemplo: fatiga mental, miedo, estrés, no saber gestionar el tiempo, falta de habilidad para desempeñar dicha actividad, baja autoestima e incluso la clásica depresión.

Hay muchas formas de vencer la pereza, algunos métodos requieren llegar al fondo del problema real, otro enfoque, es de la fijación de objetivos concretos para alcanzar una meta. Pero muchas veces son ineficientes y perdemos tiempo.

Te comparto 7 estrategias que a mi me han servido para combatir la pereza y disminuirla al máximo. Vas a poder obtener resultados rápido sin tener que pensar demasiado. Puedes aplicar este sistema cada vez que necesites ponerte manos a la obra.

Presta atención a tu entorno ¿tu círculo social está lleno de perezosos?

Así como los virus se contagian, la pereza también. Según Jean Daunizeau, investigador del instituto nacional de salud e investigación de Francia señala que la pereza suele ser contagiosa según un estudio publicado por la revista PLOS Computational Biology.

Mira si en tu entorno hay personas perezosas que te hayan inculcado ese comportamiento y en lo posible cambia de entorno para que te sea más fácil cambiar y trata de rodearte de personas que sean proactivas. Recuerda que somos el promedio de las 5 personas con las que nos rodeamos.

A veces son nuestros seres queridos los que nos transmiten ese desánimo, reflexiona al respecto.

Simplemente hazlo

Para hacer algo hay que empezar a hacerlo. No vale pensar y no hacerlo. Hay que ejecutar las cosas lo más rápido que se pueda.

No te compliques la vida y lánzate al agua porque el bloqueo precede a la pereza. Para no sentirte abrumado comienza por lo más simple. Y si todo es sencillo de hacer, comienza por lo primero que surja y avanza.

Una cosa a la vez y paso a paso

Otro gran problema que nos hace entrar en modo perezoso son las tareas demasiado complejas que nos abruman y nos bloquean. Para contrarrestar este efecto lo mejor es dividir la tarea en partes pequeñas y procesables.

Lo mejor para obtener resultados es dividir en 3 o 4 partes como máximo tus actividades. Aunque no es muy productivo que digamos, recuerda que el objetivo es vencer la pereza y no convertirnos en máquinas de productividad.

Haz una lista de tus tareas

Muchas veces tenemos tanto trabajo para hacer que pensar en eso es agotador. Hacer una lista nos ayuda a vencer esa parálisis por sobrecarga de pendientes.

Para que soluciones esto toma papel y lápiz y apunta todo lo que tienes que hacer, sin excepción alguna. Cuándo tienes todo escrito, tomar decisiones es más fácil. 

Ahora que ya tienes la lista elimina las tareas superfluas y las menos importantes y menos urgentes para realizarlas otro día. Ahora ordena las que quedan según su prioridad y comienza ejecutando la más sencilla y más rápida para que des ese primer paso.

Después ve avanzando en la lista y no te juzgues por tu falta de determinación, sigue avanzando. Tampoco intentes pensar en todo lo que tienes que hacer, solo conseguirte abrumarte y rendirte. Recuerda una cosa a la vez.

Visualiza lo bueno que puede ser haber terminado algo

Cuanto te dé pereza realizar algo que tienes que hacer porque es muy demandante, piensa en lo bueno que ser cuando esté hecho y en lo bien que te vas a sentir cuando lo hayas logrado. Visualiza lo bonito o lo limpio que se verá, si se trata de hacer aseo o algo por el estilo. Aplica este enfoque para las actividades pendientes. No importa el tipo de actividad, siempre habrá algo bueno al final.

La visualización de las cosas realizadas nos ayuda a vencer la resistencia interior que experimentamos cuando la tarea no es lo suficientemente interesante.

Elimina las distracciones

Habitualmente la fuente de nuestra pereza son las distracciones y uno de los principales motivos por los que decidimos aplazar nuestras tareas para otro momento.

Estas distracciones se disfrazan como algo divertido porque nos brinda placer inmediato. Puede ser un videojuego, una buena serie en Netflix, la redes sociales. 

Este tipo de actividades no son malas, simplemente las volvemos nocivas cuando las preferimos en lugar de cumplir con nuestros deberes. Ahí radica el verdadero problema.

Encuentra tu motivación en la vida

No hay nada más fuerte para vencer la pereza que una motivación tan grande que eclipse cualquier excusa, parafraseando a Juan Diego Gómez.

Míralo de la siguiente forma: cuando hay urgencia y necesidad de hacer algo por una razón de fondo trascendental para tu vida, la probabilidad de que la realices es casi del 100%. Por eso yo tengo un propósito y cuando me falta motivación encuentro una lo suficientemente poderosa para que cualquier problema se vea pequeño a su lado.

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