Una persona resiliente tiene varias características que la diferencian de los demás. Su carácter está orientado al logro y no al placer inmediato. Está altamente enfocada y clara con lo que quiere. No permite que personas, lugares, pensamientos la alejen de lo que quiere lograr. Se puede decir que las personas resilientes tienen una visión de túnel en cuanto a lo que quieren lograr.
Te tengo buenas noticias si quieres convertirte en alguien resiliente: estas características pueden ser aprendidas. Es cierto que algunas personas debido a su educación, su entorno y su familia son más resilientes que otras, pero esto no significa que no se puede aprender a ser resiliente.
Cuando se tiene claro lo que uno quiere y se dispone de la información adecuada es más fácil actuar de manera consecuente. Eso es algo que da la resiliencia: se tiene tan claro lo que uno quiere lograr que rendirse no es una opción.
Características de una persona resiliente
No malgastan su tiempo, sintiéndose mal por sí mismas
Saben que sentir lástima por sí mismas es algo autodestructivo y les impide vivir su vida al máximo potencial. Además pierden tiempo, crean emociones negativas y sus relaciones en general se ven afectadas.
En lugar de eso son agradecidas. Se concentran en lo bueno del mundo y en todos los privilegios que tienen. Entienden que son afortunadas por vivir en este siglo y no desperdician su tiempo.
Se trata sobre todo de una cuestión de perspectiva. Puedes enfocarte en ver el vaso medio vació o medio lleno. Adivina qué, las personas resilientes ven el vaso medio lleno.
Viven según sus principios
Saben que deben vivir con coherencia su vida. Sus pensamientos, emociones y acciones están estrechamente enlazadas y responde directamente a su propósito de vida o lo que quieren lograr.
Además cuando sabes cuáles son tus principios y los tienes bien arraigados te será más fácil tomar decisiones conforme a ellos. Por ejemplo, si tu tienes como principio no dañar a los animales en un futuro evitarás atentar contra este principio sin importar las consecuencias. En lugar de eso buscarás alternativas viables para llevar a cabo tus objetivos.
Asumen el cambio de buena manera y muy rápido
Lo único fijo en este mundo es el cambio. Las personas resilientes saben que esto es así y se adaptan rápidamente a las nuevas herramientas, procesos y tecnologías. No pierden tiempo intentando evitar que esto suceda.
Cuando eres mentalmente fuerte entiendes que si bien los cambios son dolorosos también son necesarios para seguir avanzando.
Adaptarse a los cambios es una manera inteligente de vivir. Recuerda que en pleno siglo XXI no sobreviven los más fuertes sino los que mejor se adaptan. Esto aplica para la vida y los negocios.
Se enfocan en lo que sí pueden controlar
Tratar de tener todo bajo control es una señal de debilidad, falta de liderazgo e incrementa la ansiedad. Aunque es bueno tener todo en orden se convierte en un dolor de cabeza cuando no se confía en los demás. Aprender a delegar te hará más resiliente y evitará que quemes muy rápidamente por sobrecarga laboral.
En lugar de querer controlarlo todo, enfócate en lo que sí puedes controlar; Esto es lo que hacen las personas resilientes. Delega lo que no puedas controlar y disminuye tu ansiedad. Si te preocupa que las cosas no se hagan bien, debes convertirte en un muy buen comunicador para que transmitas de manera clara lo que quieres.
Hacer este cambio te convertirá en alguien más productivo, más eficiente y más feliz.
Son muy buenas tomando decisiones
Una persona resiliente entiende muy bien las emociones negativas y sabe que son la alerta roja de que algo anda mal. En lugar de sentirse mal por eso, analizan la información, miran los datos y sin dejarse cegar por el optimismo toman las mejores decisiones para el cumplimiento de sus objetivo.
No intentan complacer a todo el mundo
Cuanto más rápido entiendas que no eres monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, mejor te desempeñarás en lo que haces. Ojo: tampoco estoy diciendo que seas grosero y altanero con los demás.
Entiende de una buena vez que no todas las personas van a estar de acuerdo con cada decisión que tomes. Ahórrate quebraderos de cabeza innecesarios pensando en esto.
No tienen miedo a tomar riesgos calculados
Los riesgos no son el problema, sino asumirlos sin saber lo que se hace con claridad. Antes de tomar una decisión buscan fuentes de información confiables y con base en eso toman riesgos calculados. El objetivo de esto es incrementar las probabilidades de éxito.
La mayoría de la gente evita los riesgos al máximo por las posibles consecuencias negativas que esto puede acarrear. Es más sabio informarse bien y tomar riesgos calculados.
A continuación te dejo una serie de preguntas para que te orientes.
¿Qué es lo peor que podría pasar y si eso sucede qué puedo hacer para mitigar los daños o pérdidas posibles?
¿Tienes más alternativas?
¿Cuál es la ganancia potencial?
¿Cuál es el costo total?
Dejan ir el pasado y se enfocan en el presente
Te pregunto lo siguiente: ¿Alguna vez has podido cambiar el pasado? No creo que lo hayas hecho así que en lugar de quedarte bloqueado, aprende de lo que pasó, disfruta del presente y planea tu futuro.
No pierdas el tiempo en lo que pudo pasar, en las oportunidades que se dejaron pasar y el tiempo que se perdió. Mejor sigue adelante.
No se rinden ante los fracasos
Lograr el éxito no es algo que ocurre de la noche a la mañana y la posibilidad de fracasar estará presente y hay que contar con eso.
Las personas resilientes no piensan que el fracaso es algo inaceptable, más bien creen que es una oportunidad de mejorar. Te invito a mirar el fracaso como una oportunidad de cambio para crecer emocionalmente.
Tienen una visión de largo plazo
Ellos ven el cumplimiento de sus metas como un maratón y no una carrera de 100 metros. Están preparados para soportar un poco de dolor a corto plazo y obtener ganancias más grandes en el largo plazo.
Es importante que planifiques tus sueños y trabajes en tus objetivos sabiendo que el fracaso es una posibilidad y que el viaje a veces se torna largo. Debes estar preparado para trabajar sin ver frutos por un periodo de tiempo razonable.
Les gusta ponerse retos
Les gusta estar creciendo constantemente y ponerse retos es una manera de hacerlo. Mira estos retos como pequeñas tareas diarias que puedes realizar en períodos cortos de tiempo y te generan satisfacción. Por ejemplo, hacer ejercicio 15 minutos, tender la cama o terminar de leer determinado libro.

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